LOS LIBROS TÉCNICOS Y SU PAPEL EN LA SOCIEDAD (II)

¿POR QUÉ SON IMPORTANTES LOS LIBROS TÉCNICOS?

Los libros técnicos son importantes porque sirven de vehículo de transmisión del conocimiento tecnológico entre generaciones de técnicos. Todos los años les digo a mis alumnos que los países del mundo se pueden clasificar desde el punto de vista del desarrollo tecnológico, que coincide con el económico, en divisiones igual que los equipos de los distintos deportes. También les digo que no sé en que división está España pero si sé en cual no está que es la primera división.

¿Y cuales son los de primera división? ¿Qué es los que los caracteriza? les pregunto. Y yo mismo les contesto diciéndoles que por mi experiencia como técnico he llegado a la conclusión de que los de primera división se caracterizan porque supieron crear un clima que favoreció la creación de entidades con fin de lucro (empresas como Siemens, Philips, Allen Bradley, Hewlett Packard y un largo etcétera de empresas no españolas) y sin fin de lucro (asociaciones, fundaciones como las “Royal Societies inglesas) en las que desde el siglo XVII y generación tras generación, los técnicos han ido chupando rueda de otros técnicos.

¿Y por qué el siglo XVII cabe preguntarse? Pues porque fue el siglo en el que alcanzaron su madurez muchos dispositivos mecánicos y los dirigentes de determinados países europeos como Inglaterra se dieron cuenta del importante papel que la técnica en general y la mecánica en particular iba a jugar en el mundo y la fomentaron mediante el establecimiento de la ley de patentes y la creación de entidades sin fin de lucro como por ejemplo la “Royal Society for the Improvement of Natural Knowledge” creada por la Corona Inglesa en 1684, que, entre otras actividades, organizó un grupo para estudiar todos los ingenios mecánicos existentes hasta ese instante y ver la manera de mejorarlos. Fue la Técnica la que, no solo proporcionó dinero para hacer Investigación Científica, sino que la motivó para elevar el rendimiento de los artefactos desarrollados sin conocimiento científico suficiente. De esa forma la Técnica se fue convirtiendo en Tecnología pero sin perder sus características propias, como son la necesidad de normalizar procedimientos y de desarrollar métodos de diseño que garanticen la calidad de los productos obtenidos como resultado de un proceso de fabricación.

Y aquí es necesario hacer un inciso para decir a los que consideran que desarrollando, solo o casi solo, las Tecnologías de la Información, sin preocuparse de las demás, se va a cambiar el modelo productivo español. Hay que mentalizar a los que toman decisiones políticas de que la Microelectrónica no existe porque en realidad es Micromecánica y el desprecio secular que los españoles hemos tenido hacia la Mecánica ha hecho que no seamos capaces, por ejemplo, de desarrollar máquinas para fabricar circuitos integrados. Las Tecnologías de la Información adquieren su verdadero sentido cuando se combinan con las demás tecnologías para dar lugar a productos nuevos cuya utilidad hace que se conviertan en innovaciones. Porque hay que decirlo bien claro, la Innovación no es una actividad y para obtenerla es necesario lograr el éxito en el mercado. Sin éxito en el mercado no hay innovación.

A los intelectuales que defienden que lo único, o casi lo único porque a veces hacen alguna concesión, que necesita España para desarrollarse es hacer mucha Investigación Científica porque a partir de ella vendrá la Tecnología y se alcanzará la Innovación, hay que decirles con delicadeza pero con firmeza que la historia demuestra lo contrario como se puede leer en muchos libros (como por ejemplo “La historia de la Tecnología” de George Basalla) que dejan claro que la Técnica fue en general, salvo casos excepcionales, antes que la Ciencia y que los países que hoy están a la cabeza del mundo son los que, como acabo de decir, apreciaron la Técnica y generaron la necesidad de hacer Ciencia para mejorar los productos desarrollados con un conocimiento científico insuficiente.

Por todo ello, no es una casualidad que los países que en estos momentos de crisis no solo tienen menos paro sino que también tienen mayor PIB por habitante, sean los que más productos desarrollan y algunos de ellos como Estados Unidos y Francia los que más libros técnicos publican.

En España nunca valoramos la Técnica y yo tuve la ocasión de comprobarlo cuando en 1961 a los 19 años, pronto hará 50 años,  pasé un verano como estudiante de peritaje en una central hidroeléctrica hecha llave en mano por los ingleses de la English Electric. Sería largo contar lo que hacía el ingeniero jefe de la central mediante algunas anécdotas que avalan la tesis de que el Reino Unido es un país de primera división y que el nuestro por desgracia no lo es. Por ello me atrevo a afirmar sin lugar a dudas que sería un milagro que en España valorásemos los libros técnicos, que no son más que la plasmación, hasta ahora en papel y pronto en formato electrónico, de la experiencia de uno o más técnicos. Porque hay que dejarlo claro, solo los técnicos que viven a fondo la realidad de una tecnología pueden escribir un libro técnico en el que valga la pena invertir dinero y sobre todo el tiempo necesario para asimilarlo. Nuestra infravaloración de la Técnica es una de las principales razones por las que en España se publica un número claramente insuficiente de libros técnicos buenos. Además nuestro individualismo dificulta la colaboración entre expertos para realizar una tarea compleja entre varios, y para que los libros técnicos del siglo XXI sean valiosos, no los puede realizar un solo experto.

No es por casualidad que la sociedad estadounidense, que es la que más tecnología genera, sea también la que más libros técnicos publica y más y mejores productos nuevos desarrolla y logra que se conviertan en innovaciones mediante su éxito en el mercado. Todos utilizamos ahora el computador e Internet como algo cotidiano pero no estaría de más que nos preguntásemos como nacieron y el papel que el gobierno de Estados Unidos jugó en su desarrollo.

A los que dicen que sin Ciencia no hay Innovación hay que decirles que es sin Tecnología sin lo que no puede haber Innovación y que hay mucha Tecnología que se puede y se debe desarrollar sin hacer Investigación Científica.

 

Enrique Mandado Pérez

Catedrático de Tecnología Electrónica

de la Universidad de Vigo

Vicepresidente de la Asociación

para el Progreso de la Tecnología

de Galicia (APROTEGA)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: